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LAS VACAS FLACAS DEL PERIODISMO

SIN MÁS, UN SALUDO

SIN MÁS, UN SALUDO Antes de nada me presento. Soy una futura periodista que busca su hueco en el mercado. Dentro de unos minutos nos enfrentaremos a una más de las tantas pruebas que nos esperan en el mundo laboral, cuyo uno de sus objetivos es eliminar a los "no válidos". El azar juega un papel muy importante en este tipo de pruebas, hay que aceptarlo. Tal vez no ganen los mejores, sólo los más afortunados.
En la sociedad en la que vivimos, denominada por muchos "sociedad de la información", el periodismo constituye un poder que puede manipularlo todo. Todo cambia dependiendo de cómo se cuente, de qué enfoque se le de, de qué se quiera omitir o resaltar. Hay que ser rigurosos y llevar a la práctica la ética que tanto empeño han puesto en enseñarnos. El problema está en que la ética no se enseña. Así que la manipulación es, en demasiados casos, inevitable. Y ejemplos sobran.
Aspiro a encontrar mi sitio y a no tener la mala suerte de tener que escribir sobre algo que no comparto, tener que traicionar a mis principios o ideologías por un mero ingreso a principios de cada mes. El hecho de que con el periodismo uno no hace grandes fortunas (ni pequeñas) es de sobra conocido. Casi todo el que está en este mundillo tiene otras razones, algunas más respetables que otras, como contribuir con su granillo de arena a intentar cambiar las cosas para mejor. Mientras tanto, a seguir haciendo pruebas. Quién sabe, quizá en alguna de ellas salgamos elegidos.

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